Habilidades de calma para cambiar la química del cuerpo
Cambiar la química del cuerpo sin necesidad de utilizar ningún tipo de sustancia externa es posible si conocemos y practicamos las habilidades de calma.
Expliquemos un poquito el porqué y el cómo de que las habilidades de calma nos ayudan a cambiar la química del cuerpo.
Todo empieza en nuestro sistema nervioso y en concreto en nuestro sistema nervioso autónomo que es el conjunto de nervios que inervan las glándulas y vísceras del cuerpo y que se divide en simpático y parasimpático.
Sabemos que cuando experimentamos emociones desagradables o estresantes el cuerpo se prepara para la lucha o para la huida movilizando nuestro sistema nervioso o simpático que provoca reacciones de aumento de ritmo cardíaco, aumento de la presión arterial, de la cadencia respiratoria (ya que nos hace falta un mayor aporte de oxígeno), tensión muscular, alteración de la temperatura corporal…en conjunto una serie de reacciones que preparan al organismo para la huida o para la defensa.
Sin embargo, las reacciones contrarias, de disminución de la activación corporal, tanto de las vísceras como de las glándulas, está medida por el sistema parasimpático favoreciéndose la relajación del organismo.
Tanto en un caso como en otro cambia la química de nuestro cuerpo, es decir, en el primero hay una descarga de adrenalina y noradrenalina y con el parasimpático es principalmente de acetilcolina
Las habilidades de calma (relajación y respiración) cambian la química del cuerpo a través de la activación del sistema parasimpático en la generación de la acetilcolina.
El gran esfuerzo para conseguir cambiar la química del cuerpo es “práctica, práctica y práctica” y saber que da resultados en el “a medio y largo plazo”.
Aunque no solo la actividad de calma cambia la química del cuerpo, la neurociencia también descubrió que la gratitud tiene el efecto de cambiar la química del cuerpo.
Cuando generamos sentimientos de gratitud en nuestros pensamientos, activamos el sistema de recompensa del cerebro, localizada en un área llamada *Núcleo Accubens*.
Este sistema es responsable por las sensaciones de bienestar y placer en nuestro cuerpo. Cuando el cerebro identifica que algo bueno sucede, que existen cosas en nuestra vida que merecen reconocimiento y somos agradecidos por eso, ocurre liberación de “Endorfinas”; que son consideradas como “la morfina del cuerpo humano” o una especie de analgésico natural. Bailar, cantar, trabajar en equipo son actividades que potencian la unión social y la tolerancia al dolor a través de un aumento en las endorfinas.
El agradecimiento, además de ser un acto de humildad, es un valor que el cerebro reconoce para beneficiar nuestra salud, un hecho que la ciencia ha demostrado y al agradecer activamos:
Dopamina
Es responsable, mayormente, de sentimientos como el amor. También ha sido catalogada como “mediadora del placer”. Además de segregarse con la gratitud, la dopamina puede elevarse estableciendo objetivos o metas a corto plazo.
Serotonina
Esta fluye cuando te sientes importante. Pero también es importante mantenerla, ya que su ausencia se relaciona con la depresión. Aumentar el nivel de serotonina, según expertos, es sencillo: pensar en recuerdos felices.
Oxitocina
Suele ser catalogada como “la hormona del abrazo”, pues está más relacionada con los vínculos o comportamientos maternales, también estimula el afecto, trae tranquilidad, reduce la ansiedad, el miedo y la fobia. Para aumentar la oxitocina, abrazar es la forma de hacerlo.
Expresar la gratitud fortalece nuestro cuerpo y nuestro cerebro, porque reduce el cortisol, la hormona del estrés.
Ejercitar el sentimiento de *la gratitud, disuelve el miedo, la angustia y los sentimientos de rabia*. Ayuda a controlar los estados mentales tóxicos e innecesarios.
Es de suma importancia tener presente que, nuestro cerebro, no es capaz de sentir, al mismo tiempo, gratitud y angustia. Eres tú quien escoge qué sentir. Ocúpate de tu estado interno, y ejercítate, diariamente, con la gratitud. Inicia tus días con una actitud positiva. Se agradecido.
Por las mañanas, experimenta pensar en los diversos motivos que tienes para sentir gratitud, y termina tu día reflexionando sobre las acciones o pensamientos que te darán placer. La gratitud y el amor son formas de reconocimiento. Cultiva la gratitud en tu corazón, y vive más y mucho mejor.
Cuando tienes gratitud por el pasado tienes fe en el futuro. La Gratitud es el sentimiento que más humildad concentra y más amor expande. Empieza a llevar un diario de gratitud y verás como tu vida se empodera diariamente, tu actitud hacia la circunstancia cambia y desarrollas más la resiliencia.
“No es que las personas felices sean agradecidas. Son las personas agradecidas las que son felices”
Beneficios de la gratitud
La gratitud consiste en centrarse en las cosas positivas de nuestras vidas, en sentirnos agradecidos y valorar lo que tenemos. La gratitud tiene un impacto positivo para nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestras relaciones.
Psicológicamente nos ayuda a desarrollar niveles más altos de emociones positivas, estar más alertas, sentirnos más vivos, disfrutar más, ser más felices y optimistas. Socialmente nos ayuda a ser más serviciales, pacientes, generosos, compasivos, extrovertidos y menos aislados. Físicamente, fortalece nuestro sistema inmunológico, mejora los patrones de sueño, baja la presión, disminuye los dolores y molestias.
¿Cómo nos ayuda la gratitud?
La gratitud nos permite estar en el presente: Con frecuencia pasamos tanto tiempo viendo la televisión, en los medios sociales o trabajando que se nos hace fácil desconectarnos de nuestras vidas y convertirnos en espectadores. La práctica de la gratitud nos ayuda a participar más en la vida, sentir más placer y celebrar lo que tenemos.
Mayor sentido de autoaceptación: Cuando estamos agradecidos, podemos reconocer el impacto de otros en nuestras vidas, sus contribuciones y cómo nos han valorado. Esto nos ayuda a transformar nuestra relación con nosotros mismos y apreciarnos más.
Mejor manejo de estrés y trauma: La gratitud nos da una nueva perspectiva ante la vida. Nos ayuda a interpretar los acontecimientos negativos, la adversidad, el sufrimiento, el trauma con mayor fortaleza y nos ofrece la oportunidad de recuperarnos más pronto. En otras palabras, la gratitud es un factor que protege del estrés postraumático, la ansiedad y la depresión.
¿Cómo practicar la gratitud?
Practicar la gratitud es un hábito que podemos aprender y desarrollar. Mientras más lo practiquemos más fácil será y se convertirá en parte de nuestro diario vivir. Cuando nos acostumbramos a ser agradecidos, aprendemos a estar más conscientes y presentes en nuestras vidas. También notamos y podemos participar cuando las cosas buenas nos ocurren.
- Diario de gratitud/agradecimiento: Esta es la práctica más popular. Consiste en escribir diariamente al menos tres razones por las cuales está agradecido en ese día. Es más fácil dedicar unos minutos diariamente para celebrar las pequeñas victorias de ese día. Puedes hacerlo por la mañana, por la noche o ambas. Mientras más lo practiques más fácil será integrar las pequeñas cosas por las cuales te sientes agradecido. Puedes incluir cosas relacionadas a cualquier aspecto de tu vida (por ejemplo, trabajo, familia, salud, vivienda o, detalles de tu día a día (por ejemplo, hizo sol, la lluvia ayudó a las plantas, tomar un café en silencio), cosas que muchas veces damos por sentado (por ejemplo, levantarse, poder ir al supermercado o tomar un café con amigos). Si haces esto por veintiún días consecutivos tu cerebro se reconfigurará y comenzará a ver los beneficios en su diario vivir y responderá de manera diferente a las adversidades en su vida. ¡Comienza ya!
- Comparte tus logros con sus amigos y/o familiares: Haz espacio para compartir los aspectos positivos, tus logros y las pequeñas victorias con tus familiares y amigos. Una manera fácil de integrarlo en tu rutina diaria es durante la cena. Por ejemplo, cada miembro de la familia puede identificar su parte favorita del día, o tres razones por las cuales está agradecido ese día. Esta es una práctica en la cual los niños pueden aprender sobre comunicación, creatividad y compromiso mientras que desarrollan mayor conexión hacia su familia. Además, puede facilitar la hora de dormir porque tendrán pensamientos positivos y estarán más relajados.
- Repensando tus experiencias negativas: Piensa en las pérdidas que has tenido, los fracasos, las enfermedades, los conflictos, las adversidades o las situaciones traumáticas. ¿Cómo te han impactado, fortalecido y convertido en la persona que eres hoy? ¿Qué aprendiste? ¿Cómo sobreviviste? ¿Qué le agradeces a esas experiencias? ¿Cómo te han hecho más fuerte y resistente? Si alguna de estas situaciones traumáticas aún te duele, permítete ser vulnerable, acepta tus sentimientos y da paso a esas emociones. No se trata de ser feliz o positivo constantemente. Lo importante es aprender a identificar aspectos positivos aún en medio de la adversidad.
- Conecta con la naturaleza: La tecnología, los medios sociales, las noticias, la incertidumbre y las múltiples demandas nos causan estrés e influyen en nuestro estado de ánimo, nuestras acciones y en nuestras relaciones. El estrés agudo puede ahogarnos y puede hacer que no apreciemos lo que tenemos alrededor. Para contrarrestar el impacto de las demandas y desafíos diarios, es necesario sacar momentos para desconectarnos de todo para conectar con la naturaleza. Deja el celular, sal a caminar, observa y disfruta la naturaleza y el silencio.
- Escribe una carta: Considera escribir una carta a alguna persona que haya hecho la diferencia en tu vida. Por ejemplo, un profesor, algún amigo, sus padres, familiares, un supervisor, un mentor o un compañero de trabajo. Cuéntales cómo te han ayudado, el impacto en tu vida de forma positiva y lo que esto ha significado para ti.
- Frasco de gratitud: En una pecera o envase transparente coloque un papel con las cosas que agradeces cada día. Esto puede ser un método muy divertido para los niños. El proceso de ir llenando el envase y tener la representación visual es un buen recordatorio de los aspectos positivos en su vida. Cuando te sienta triste o ansioso, mira el envase, saca algún papelito y repasa esos momentos.
- Haz el compromiso: Si te comprometes a practicar la gratitud tendrás más probabilidad de ejecutarlo. Crea hábitos y rutinas que te permitan tomar consciencia de las cosas por las que te sientes agradecido. El agradecimiento puede ser una práctica diaria como la meditación, poco a poco se vuelve más natural con el tiempo.
- Trata la vida como un regalo: Cuando tratamos la vida como un regalo nos emocionamos ante las posibilidades de cada día. Valoramos más nuestra salud, tiempo y relaciones. Nos enfocamos en cuidarnos, cuidar a los demás y estar en el presente.
Antes de dejarte quiero compartir una frase de Ramón Cajal que resulta inspiradora.
“Todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro”
Por tu éxito y el mío
Martha
Referencias:
Tip tratamientos,
Rosmina Suarez Piña
Cesar Soliz
Karen Caraballo
Mazui